El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Burro empinado, por hombres es contado.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Demasiada alegría es dolorosa
Quien siempre adula se quema las mangas
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Al mal amor, puñaladas.
Cada hombre deja sus huellas.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Caldera observada no hierve jamás.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Entre menos burros, más choclo.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
A buen amigo buen abrigo.
La virtud en sí es un premio
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Refranes viejos son verdaderos.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Alegría y desgracia no son eternas
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Dibujar una serpiente añadiéndole patas.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Habla directamente al corazón.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Matar dos águilas con una sola flecha.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo