No es bueno huir en zancos.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Cuervos vienen, carne huelen.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Año tuero, vaca y muerto.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
Dios acude siempre.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.