Buena, por ventura; mala, por natura.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Chiquita, pero matona.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
A traidor, traidor y medio.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Lo tragado es lo seguro.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Hacer agua los dientes.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Año de endrinas, año de espinas.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Más vale bueno que mucho.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Saber poco obliga a mucho.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
A río crecido, sentarse en la orilla.