Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
La pasión embellece lo feo
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Volverse humo.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Las migas son también pan.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Dura el nombre más que el hombre.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Cada maestrito tiene su librito.
Marido celoso, viejo mañoso.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Los buenos modos agradan a todos.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Llamame tonto y dame pan.
Puta y fea, poco putea.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Quien no canea, calvea.
Si haces planes para un año, planta arroz. Si haces planes para diez años, planta árboles. Si haces planes proyectando una vida entera, educa a las personas.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Todo necio confunde valor y precio.
Maldigo el diente que come la simiente.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar