Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Más honor que honores.
A buena hora pidió el rey gachas.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
El que ríe el último, ríe mejor.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Más sabe una suegra que las culebras.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Comer sin vino, comer canino.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Quien lo hereda no lo hurta.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Quien mucho duerme, poco vive.
Perro pendejo, no va a la gloria.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
En 36 platos hay 72 enfermedades.
Son muchos los hijos del muerto.