El que no tiene hijos los mata a palos.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Lo que no está prohibido está permitido.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Asno con hambre, cardos come.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Vísteme despacio que estoy de afán.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Un canasta usada ya no es bonita.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
No hay enemigo chico.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Nuestro gozo en un pozo.
Más claro no canta un gallo.
Amar a todos, confiar en nadie.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Al mal circo le crecen los enanos.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.