Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Burro cargado, busca camino.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
A la fortuna, por los cuernos.
Cual el año, tal el jarro.
Hacer de su capa un sayo.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
Lo que al jefe le gusta no siempre es lo que a la juventud le gusta.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
Caballo chiquito, siempre es potrito.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Primero, pensar y después, hablar.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
De los hombres se hacen los obispos.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
Por San Martín siembra el ruin.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Agua corriente, agua inocente.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Pascua pasada, el martes a casa.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Lleva más cisco que carbón.