Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Mejor prevenir que lamentar.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Indios y burros, todos son unos.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
La barca pasa, la orilla queda
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
El corazón no sabe mentir
Buitres y milanos, primos hermanos.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Casarse bajo el palo de la escoba
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Amor con hambre, no dura.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
El tropezón enseña a sacar el pie.
A creer se va a la iglesia.
Una mentira puede matar mil verdades.
Tanto pedo para cagar aguado.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Quien hace preguntas no es tonto.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
El buey solo bien se lame.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
No muerdas la mano que te da de comer.
Cada hombre deja sus huellas.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
El hambre es el mejor cocinero.
El que tiene narices, no manda a oler.
Querer matar dos moscas de un golpe
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
La Luna no es pan de horno
El hablar mismo idioma.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Los compañeros de cama se escogen de día
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara