Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Quien asno nació, asno murió.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
El que ríe el último, ríe mejor.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Putas y frailes andan a pares.
Ser un mordedor de pilares
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Hortelano tonto, patata gorda.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Dádivas quebrantan peñas.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Al endeble todos se le atreven.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Del necio, a veces, buen consejo.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
A mala leña un buen brazado.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
A bien obrar, bien pagar.
Sacar las castañas del fuego.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Perros y gatos, distintos platos.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.