El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
A un fresco, un cuesco.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
Acá o allá mira siempre con quien vas.
A dos días buenos, cientos de duelos.
A dos puyas no hay toro bravo.
Por Navidad cada oveja a su corral.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Cuanto más gordo sea tu enemigo, mejor para vencerle. Es más fácil clavar un cuchillo en el buey que una uña en la pulga.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
La honestidad es un vestido de oro
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Perro que no anda no encuentra hueso.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Los dioses ayudan al que trabaja
El buen mosto sale al rostro.
Tal para cual.
Amigo de todos, loco con todos
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Mira la peseta y tira el duro.