Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
A un fresco, un cuesco.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
Por Navidad cada oveja a su corral.
A dos puyas no hay toro bravo.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Cuanto más gordo sea tu enemigo, mejor para vencerle. Es más fácil clavar un cuchillo en el buey que una uña en la pulga.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
La honestidad es un vestido de oro
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Perro que no anda no encuentra hueso.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Los dioses ayudan al que trabaja
El buen mosto sale al rostro.
Amigo de todos, loco con todos
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Tal para cual.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Acarrear leña para apagar un incendio.