Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
De padres gatos, hijos michinos.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Quien tiene arte va por todas partes.
El que paga manda y el que no se aguanta.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Buscar los tres pies al gato.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
El que porfía mata venado.
A este son, comen los del ron, ron.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Más haces callando que gritando.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Es más puntual que un ingles.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Hablando mal y pronto.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Hombres de noche, muñecos de día.
La barca pasa, la orilla queda
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Nadie apalea a un perro muerto.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Enero desaloja las camas
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.