Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Quien tiene arte va por todas partes.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Más haces callando que gritando.
De padres gatos, hijos michinos.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Buscar los tres pies al gato.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
A este son, comen los del ron, ron.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
El que porfía mata venado.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Hablando mal y pronto.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Es más puntual que un ingles.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Hombres de noche, muñecos de día.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Enero desaloja las camas
La barca pasa, la orilla queda
Gente parada, malos pensamientos.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Nadie apalea a un perro muerto.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.