Un buen día vale por un mal mes
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Ingratos hacen recatados.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
A los locos se les da la razón.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Casarse bajo el palo de la escoba
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
De puta a puta, taconazo.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Unos tanto y otros tan poco.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Noche toledana. (Irse de farra).
Pocas palabra y muchos hechos.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Amigo viejo y casa nueva
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.