Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
El comedido sale jodido.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
El que tiene narices, no manda a oler.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Amores reñidos, los más queridos.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Una buena dote es un lecho de espinos
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
De casta le viene al galgo.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Cada cual a lo suyo.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
A liebre ida, palos al cubil.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Dame dineros y no consejos.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.