La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
El mal para quien lo fuere a buscar.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Cosa hallada no es hurtada.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
El que no agradece, no merece.
El buen hijo a su casa vuelve.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
El mandar no tiene par.
Mas vale dar que recibir.
De aquí a cien años, todos calvos.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Escucha en el silencio y serás sabio.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Quien no madruga, no caza boruga.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
El que está en pié, mire no caiga.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Para buena vida, orden y medida.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Cabra manca, a otra daña.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Perro no come perro.