Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Divide y vencerás.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Quien desparte lleva la peor parte.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
A mal Cristo, mucha sangre.
El que anda en silencio, cazar espera.
Suegra, ni de barro es buena.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Cada cual es rey en su casa.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
El saber no ocupa lugar.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Más vale media mierda que mierda entera.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Los celos son el amor propio de la carne
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Palabra suave llegar al alma sabe.