El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
No hay hombre sin hombres.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Chico bache y grande caída.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Fiado has, tu pagarás.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Nada contra la corriente.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
El dedo malo, se corta y se vota.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
No es lo mismo ser que haber sido.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
Cantad al asno y soltará viento.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
El sol de Marzo, da con el mazo.
El arroz es el nervio de la guerra.
Del ahorro viene la posesión.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.