Casarás y amansarás.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Es viejo, pero no pendejo.
Mal mascado y bien remojado.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Donde hubo pan migajas quedan.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Bailar con la más fea.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Nada puede dar quien nada tiene.
Saber dónde aprieta el zapato.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
La tierra que me sé, por madre la he.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
La col hervida dos veces mata.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.