Hay que amarrar el tamal.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Palo dado ni Dios lo quita.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
No hay zurdo bueno.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Pasión tapa los ojos a la razón.
El que manda, no va.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
¿Tienes ganas de morir?. Cena cordero asado y échate a dormir.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
La lengua no es de acero, pero corta.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Chupar de la teta.
A confite de monja pan de azúcar.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
El que no asegunda no es buen labrador.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.