Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Cada casa es un caso.
A consejo de ruin, campana de madera.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
El que bien te quiere te hará llorar.
Donde humo sale, fuego hay.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Quien empiece el juego que siga con él
Ave de pico, no hace al amo rico.
De buena semilla, buena cosecha.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
No todo el que trae levita es persona principal
Antes muerte que vergüenza.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Quien pisa con suavidad va lejos.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
El borriquito delante, para que no se espante.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Quien no canea, calvea.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
El ladrón no roba jamás una campana.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Come leite e bebe viño, e de vello serás mociño. Come leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.