Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Niño mimado, niño mal educado.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El haragán es el hermano del mendigo.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Nadie es sabio en todas partes.
El tiempo todo lo cura
Humedades de Abril, malas son de salir.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
El que antes muere, antes lo entierran.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
El inferior paga las culpas del superior.
En casa del músico, todos saben cantar.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
A buen juez, mejor pastor.
Agua beba quien vino no tenga.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Beber, hasta la hez.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Quien se quemare, que sople.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.