La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Remendar y dar a putas.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Hay que dar para recibir.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Buena es la costumbre en el bien.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Los pies van donde va el corazón
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Habiendo don, tiene que haber din.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
No tocar pito.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Labrador chuchero, nunca buen apero.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Siempre es pobre el codicioso.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.