Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
No hay gato que no tenga uñas.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Rana en el fondo del pozo.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
No hay que llevar cocos al puerto.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Juramento, juro y miento.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Poderoso caballero es don dinero.
Rectificar es de sabios.
Si Septiembre no tiene fruta, Agosto tuvo la culpa.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Todo lo que no se da, se pierde.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Eso son otros veinte pesos.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
El burro busca al otro burro para rascarse.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Mujer pecosa, mujer candela.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
El que tiene poco y gasta menos, será rico sin parecerlo.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
La alegría da resplandor a la piel de la cara