Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Años de higos, años de amigos.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
El tiempo es el mejor consejero
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Se goza más amando que siendo amado
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
El hábito es una camisa de hierro.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Más matan cenas que guerras.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
No de plata sino de barro.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Cada uno canta como quiere.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
No ha visto muerto cargando basura.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
La burla, para quien le gusta.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Burgáles, mala res.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Pan con pan comida de tontos.