De buena harina, buena masa.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
El primer deber del amor es escuchar.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Al calvo pelón como al niño cagón.
De una mentira ciento se derivan.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
A fullero, fullero y medio.
A los audaces la fortuna les ayuda.
A cada santo su vela
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Hacer la del humo.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Año de hierba, año de mierda.
No es lo mismo decirlo que hacerlo.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
A burra vieja, albarda nueva.
La alegría intensa es cosa seria
A hijo malo, pan y palo.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Buen abogado, mal cristiano.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Más vale despedirse que ser despedido.
Buen cazador, mal labrador.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.