Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Deja que el buey mee que descansa.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
El que bien te quiere no te engaña.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Obra hecha, dinero espera.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Hombre harto, no es comilón.
El que no agradece, al diablo se parece.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Cuentas claras, amistades largas.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
A los tuyos, con razón o sin ella.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Más perdido que perro en misa.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Bienes y males, a la cara salen.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Caer es más sencillo que levantarse.
Despacito y buena letra.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Más vale loco que necio.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Va como honda que lleva el diablo.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.