Abril, uno bueno entre mil.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Deja que el buey mee que descansa.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
El que bien te quiere no te engaña.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Obra hecha, dinero espera.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
El que no agradece, al diablo se parece.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Cuentas claras, amistades largas.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Hombre harto, no es comilón.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
A los tuyos, con razón o sin ella.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Más perdido que perro en misa.
Despacito y buena letra.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Bienes y males, a la cara salen.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Caer es más sencillo que levantarse.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Va como honda que lleva el diablo.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Más vale loco que necio.