La razón es de quien la tiene.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
El que llega tarde, no bebe caldo
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A fin de año, remienda tu paño.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Depende de cómo caigan las cartas
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Buen podador, buen viñador.
Del reir viene el gemir.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Siempre habla quien menos puede.
Escoba nueva, barre bien.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
El enano ve gigantes por todas partes.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Cada cual se cuelga lo que mata.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
En la duda, ten la lengua muda.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Del favor nace el ingrato.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.