Bicho malo nunca muere.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Ponga agua en su vino.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Cazador, mentidor.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El que tonto nace, tonto muere.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Hijo casado, vecino airado.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Cual andamos, tal medramos.
El que no chilla, no mama.
A manos frías, corazón ardiente.
A la ocasión la pintan calva.
Quien más tiene, menos suelta.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Ladran, pues cabalgo.
Con las buenas palabras nadie come.
Lo estancado se pudre.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Del lobo un pelo.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.