El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Dame gordura, darte he hermosura.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
No todo el que chifla es arriero.
El empezar es el comienzo del acabar.
A buen bosque vas por leña.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Nadie es sabio en todas partes.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Que no me busquen porque me encuentran.
A buen hambre, no hace falta condimento.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Dos cabezas piensan más que una.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Cual es el padre, así los hijos salen.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Júntate, que junto estabas.
Ser más bueno que el pan.
Hurta y reparte, que es buen arte.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
Grandotas aunque me peguen.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Males comunicados, son aliviados.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Nunca falta un culo para un bacín.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.