De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
No hay mano que pueda para el tiempo
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Si no es Juan, es Pedro.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
La vecindad es fuente de amistad.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Hambre matada, comida acabada.
Mi secreto, en mi pecho.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
También al verdugo ahorcan.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
Cosa hallada no es hurtada.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Ajo dulce ni leño sin humo.
La oscuridad reina a los pies del faro.