Cabra coja, no tenga fiesta.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Con el amor está el temor
Amor nunca dice basta.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
De día y con sol.
Me traen por la calle de la amargura.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Quien busca, halla.
Viejo con moza, mal retoza.
Comer de su propio cocinado.
Justo peca en arca abierta.
La mano que no puedes morder, bésala.
A quien dan, no escoge.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Nada tiene al que nada le basta.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
No hay gallina gorda por poco dinero.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Salud y pesetas salud completa.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Por unas saludes, no te desnudes.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Aquí, lo único que importa es el cash.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Es tonto, pero se mete en casa.
Malo vendrá que bueno me hará.