En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Ávila, santos y cantos.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Feo, pero con suerte.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Es más terco que una mula.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
La muerte en la patria es agradable.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Dádiva forzada no merece gracias.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
El buen vino resucita al peregrino.
Corta despacio, que hay poco paño.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Amar sin padecer, no puede ser.
Heladas de enero, nieves de febrero, llovizna de marzo; lluvias de abril; aires de mayo, sacan hermoso el año.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Hay que darle el beneficio de la duda.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Por los cuernos se agarra el toro.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El corazón no habla, pero adivina.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Grano a grano, se llena el granero.
Fía mucho, más no a muchos.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Marido celoso, viejo mañoso.
Las cosas de palacio van despacio.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.