Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Redondear la arepa.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Por el árbol se conoce el fruto.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Badajo alto, campana rota.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Ocurre en las mejores familias.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
El que da, recibe.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Difama, que algo queda.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
A hombre desgarbado, dale de lado.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Vino mezclado, vino endiablado.
Sabe más que el tocino rancio.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Lo bien hecho bien parece.