No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Decir bien y obrar mejor.
Quien vende barato vende doblado.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
A tambor mayor, diana no.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
A la bota, darla el beso después del queso.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Cada cual es rey en su casa.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Guay del malo y de su día malo.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Cuentas claras conservan amistades.
Hijo de gato caza ratón.
Quien hizo una...hace dos
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
A chico caudal, mala ganancia.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
No es mal sastre el que conoce el paño.
Mal viene el Don con la carga de paja.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Írsele a uno el santo al cielo.
El que nada debe nada teme.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
A hijo malo, pan y palo.
Quien tenga tiempo que no espere
Cada panadero blasona de sus panes.