De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
A la mujer brava, la soga larga.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Una hora de contento, vale por ciento.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
Maestro, El se puede comer la regla.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Salir junto con pegado.
Si truena es porque va a llover.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Si vives alegre, rico eres.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Callemos, que el sordo escucha.
La condición hace al ladrón.
Abogacía que no zorrocía.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Lo quiero, para ayer.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Cuando truena en Abril, el labrador es feliz.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Vamos a ver dijo el ciego.