¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
El que fía o promete, en deudas se mete.
A barba moza, vergüenza poca.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Dios está en todas partes.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Al más charrán paga le dan.
Más duro que rulo de estatua.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Lleva en todo un ten con ten y todo te saldrá bien.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Racimo corto, vendimia larga.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Fiate de Dios y no corras.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Desde Los Santos a San Andrés, buena sementera es.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Le dieron gato por liebre.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Perro que no anda no encuentra hueso.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Tan rápido como un chisme.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Estar como un gallo en paté.
El que antes muere, antes lo entierran.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Probando es como se guisa.