A suerte mala, paciencia y buena cara.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Buen lector, mal escribano.
Sacar los trapos al sol.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Daño merecido, no agravia.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
Vale más buena cara que un montón de halagos
Cada oveja con su pareja.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Este es carne de cañón.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Fortuna te dé Dios, talento no.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
La abundancia da arrogancia.
Yo que callo, piedras apaño.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
No digas no sin saber por qué no.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
El pez muere por su propia boca.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Calienta más el amor que mil fuegos
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.