No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Al hombre de rejo, vino recio.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Uñas de gato, y cara de beato.
Este navega con banderita de pendejo.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
El que apurado vive, apurado muere.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Cada día olla, amarga el caldo.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
La más cauta es tenida por más casta.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
El rico nunca está satisfecho.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Buena vida, padre y madre olvida.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Campo florido, campo perdido.
La barca pasa, pero el río queda.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Meterse en la boca del lobo.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.