Tarde en casar y malcasar, son a la par.
A la vejez aladares de pez.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
A gran seca, gran mojada.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
La fe no tiene miedo.
El miedo no anda en burro.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
El burro hablando de olotes.
De higos a brevas, larga las lleva.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Dios ayuda al que mucho madruga.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
El amor refresca como el rocío
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Poderoso caballero es don dinero.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
El hombre propone y Dios dispone.
El joven armado y el viejo arrugado.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
El buey solo bien se lame.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Más vale maña que fuerza.
Indio comido indio ido.
Nunca llovió que no se despejara.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Amigo reconciliado, doble enemigo
A todo coche, le llega su sábado.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas