Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Palabra dada, palabra sagrada.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
A caballo grande, grandes espuelas.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Venía como muela del juicio, picado y hasta atrás.
Con todos corro y con ninguno me paro.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Parece barril sin fondo.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Antes de criticar, mírate la cola.
También al verdugo ahorcan.
La espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Andar probando como cuchillo de melonero.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Descansa el corazón, contando su pasión.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.