Dios castiga, pero no ha palo.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
A la mar madera, y huesos a la tierra.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
No tocar pito.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Más perdido que perro en misa.
Buena barba, de todos es honrada.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Quien va sin apuro, camina seguro.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Cantando se van las penas.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Deja al menos un huevo en el nido
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Untar la carreta para que no chirrié.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Escoba nueva, barre bien.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.