El buey tira del arado, más no de su agrado.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
A buen bosque vas por leña.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
De tales devociones, tales costurones.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Casa convidada, pobre y denostada.
La bonanza amenaza borrasca
Volverse la albarda a la barriga.
Criados, enemigos pagados.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
A diente cogen la liebre.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
Agua estancada no mueve molino.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Da Dios el frío conforme al vestido.