La soga, tras el caldero.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Con la misma vara que midas serás medido.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Aseada aunque sea jorobada.
Arandino, borracho fino.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Pan a hartura y vino a mesura.
A gallo viejo gallina joven.
Del ahogado, el sombrero.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
La marcha instruye al asno.
A barba moza, vergüenza poca.
La ventura es paño que poco dura.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Cavas tu tumba con los dientes.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Mal se saca agua de la piedra.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
A barba muerta, poca vergüenza.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Maestre por maestre, seálo éste.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
Oveja harta de su rabo se espanta.
El borriquito delante, para que no se espante.
De tal jarro, tal tepalcate.
Barba a barba, vergüenza se cata.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
El agua fluye, las piedras se mantienen.