Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Presto rico, presto pobre.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Ser lento en dar es como negar.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Vicio no castigado crece desatado
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Casa de muchos, casa de sucios.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Tranquilidad viene de tranca.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Ladra de noche para economizar perro.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Non hai peixe coma o porco.
De boca para fuera.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Casa oscura, candela cuesta.
Criados, enemigos pagados.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Puta en ventana, mala mañana.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
De casa del abad, comer y llevar.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.