La ruana no es para el primer aguacero
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Con el amor está el temor
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Cada criatura obra según su natura.
Del precipitar nace el arrepentir.
Atrás viene quien las endereza.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
La paciencia es el puerto de las miserias.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
El que madruga, es sereno.
El que se enoja pierde.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
El temor modifica tu conducta.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
De buen chaparrón, buen remojón.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Es agua derramada.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Cantad al asno y soltará viento.
La lluvia solo es un problema si no te quieres mojar.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Un ruin ido, otro venido.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Buena ventura solo con otra dura.
Más cura el tiempo que soles y vientos.