El tiempo es el mejor consejero
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
La alegría intensa es cosa seria
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Alegría y desgracia no son eternas
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
La fantasía es más veloz que el viento
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
El que mal anda, mal acaba.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Quien guarda valores, padece temores.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
La verdad siempre sale a flote.
Vida bien concertada, vida holgada.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Dando dando, palomita volando.
El sabio calla, el tonto otorga.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Desbarata hasta un balín.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
En lo ajeno, reina la desgracia.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Juntos en las duras y en las maduras.
Las desgracias no vienen solas.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
A gran subida, gran caída.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.