Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Si vienen los patos, viene la nieve.
A gran prisa, gran vagar.
Es mejor sudar que temblar
Demasiada alegría es dolorosa
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Lo que se hace de noche sale de día.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Fiado has, tu pagarás.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Con el callar, vencerás.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Nunca falta un roto para un descosido.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Non se pode mamar e asubiar.
El que persevera triunfa.
De tal colmena tal enjambre.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Depende de cómo caigan las cartas
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Si llueve en Febrero, en todo el año hay tempero.
Gota a gota, la mar se agota.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
La primavera la sangre altera.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
El tiempo todo lo cura
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Claridad, y no en el caldo.