Una lágrima puede decir más que un llanto.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Inútil como cenicero en moto.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Con lo que sana el hígado, enferma la bolsa.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Guagua que llora mama.
Gente de navaja, poco trabaja.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
El que guarda, halla.
Mejor solo que mal acompañao.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Hombre avisado, medio salvado
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Dar al olvido.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Como canta el abad responde el monaguillo.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Donde manda el amo se ata la burra.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
No hay ladrón sin encubridor.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
De tal palo tal astilla.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.