Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Si vives de fiado, vives señalado.
Si vas a morir, muere llenito.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
La mala vida acaba en mala muerte.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
La gente mala se muere de vejez.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Para el avaro, todo es caro.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Bien vivió quien bien se escondió.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Menos malo es mortuotio que casorio.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Real ahorrado, real ganado.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
El que nace chicharra, muere cantando.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Nadie se hace rico dando.
Mucho preito hace mendigo.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.